17/01/2012

El vino es la herencia que una uva generosa le deja a quien la aplastó



... y que me perdone Mark Twain.



Verdades, lo que se dice verdades, en esto del vino hay pocas. Entre una o ninguna, diría.
Y no me refiero a que los que habitamos este sector vivamos bajo el imperio de la mentira, no, sino a que no debe haber prácticamente una afirmación que no sea rebatible o tenga su excepción.

Existen las 'verdades como templos' que los vinos de nosequé zonas son mejores que los de nosecual.
Existen también las 'verdades como puños' que para el pescado siempre hay que beber.....
Existe, también, las 'verdades absolutas' como que el mejor Cava es un Brut Nature.
Este tipo de verdades, las que pesan mucho, las que tienen forma de ataque o a las que se adjetiva con grandilocuencia, son normalmente utilizadas por personas que a través de semejantes sentencias pretenden acabar de manera tajante con un posible debate instructivo, pues podría quedar al descubierto que su círculo de conocimiento es tan estrecho que es una raya recta; y bueno, también está mi caso, pues me da por decir ese tipo de verdades cuando no consigo escapar de una estupidez que me acompaña como equipamiento de serie y que corre tanto como una sombra.

Después están ya lo que podríamos decir verdades probadas.

Una podría ser, que para hacer vino se necesita sol. Y es cierto, sí. Pero ahí está el ejemplo de Champagne. ¿Que durante un año han visto el sol 27 segundos? no pasa nada, mezclamos el vino con el de otras añadas.
Otra, que para que ocurra la fermentación alcohólica se necesita azúcar (por el sol). Pues sí, pero si el año ha venido malo de sol (y azúcar), pues Chaptalizamos.

Y por último (o no), las verdades intransferibles.

Como que a alguien no le gusten los vinos de según qué varietal hasta que un día...sorpresa!
O que un compañero de cata encuentre un olor muy marcado a grosella y para nosotros sea...melocotón.

Así que verdades, lo que se dice verdades, en esto del vino hay  pocas. Entre una o ninguna, diría.
Probablemente esta misma afirmación tampoco sea verdad.

Y digo (dos veces) entre una o ninguna, porque se me ocurre que:

EL VINO SE HACE CON UVA. Esta es una verdad como un templo.
PARA HACER VINO HAY QUE PRENSAR LA UVA. Ya van dos.

Corrijo:

PARA HACER VINO HAY QUE PRENSAR LA UVA. 





Ales Kristancic (MOVIA, Eslovenia) elabora sus vinos LUNAR sin prensar la uva


Ales representa la octava generación de la familia Kristancic al frente de la bodega MOVIA.
La propiedad tiene aproximadamente 28 hectáreas de viñedo, algunos de los cuales están en territorio italiano, pues MOVIA está situada en la delgada línea que separa Italia de Eslovenia.

MOVIA es una bodega biodinámica y 100% natural que no emplea ninguna sustancia añadida (completamente libres de sulfuroso añadido) en la elaboración de sus vinos. Tiene tres familias de producto:

La gama VILA MARIJA son los vinos de acceso al mercado.

La gama MOVIA es la gama tradicional de la bodega formada por monovarietales y los ya famosos 'coupage' Veliko Rdece (Gran tinto) y Veliko Belo (Gran Blanco).

La tercera familia de producto tiende a lo inclasificable.
Es aquí donde Ales aparca la tradición familiar y de la bodega y se da rienda suelta a sí mismo, a la búsqueda de la expresión más radicalmente natural en los vinos que elabora, a preguntarse el porqué de las cosas, a buscar respuestas, a experimentar.

Hace poco ya escribí sobre sus espumosos PURO.

Esta vez le toca a los LUNAR.

El concepto de LUNAR parte precisamente de preguntarse el porqué de la afirmación PARA HACER VINO HAY QUE PRENSAR LA UVA.

¿y si no?  ¿no es aún más natural elaborar vino sin prensar la uva?

Para sus LUNAR (hay un Lunar elaborado con Rebula y otro con Chardonnay), Ales hace lo siguiente:

De vendimia tardía y manual, la uva es despalillada a mano y depositada en barricas de roble francés.
Como en todos sus vinos, desde el momento de la vendimia hasta que el vino está fermentando pasan menos de dos horas.
La fermentación alcohólica arranca dentro de las propias bayas.
Para evitar problemas con el carbónico las botas han sido previamente manipuladas y tienen una tapa rediseñada que va liberando el carbónico del interior.
Las uvas están en el interior de las barricas durante 8 meses, tiempo en el cual se ha ido liberando el vino y se han ido desintegrando los hollejos.
Pasados estos 8 meses, el vino se embotella por gravedad en período de luna llena, pues la influencia de ésta en las partes minerales del vino hace que permanezcan integradas, sin precipitarse ni formar sedimentos.
Una vez embotellada permanecerá 6 meses en bodega antes de estar disponible en el mercado.

Los Lunar son vinos blancos con un aspecto ligeramente turbio.

Quien haya ido leyendo este blog ya sabrá de lo poco que me gusta decir a qué huele o sabe un vino, creo que eso es algo personal e intransferible, pero lo que sí diré es que este LUNAR de MOVIA es un vino blanco muy denso, seco, largo y complejo. Un vino con tendencia a suelo.

Es un vino que nace como respuesta a una inquietud, para preguntarse el porqué de las cosas, para disfrutar bebiéndolo y pensándolo, para romper moldes, para no dar nada por hecho ni por entendido.

Y si os apetece jugar, os propongo que abráis una botella de LUNAR y una botella de REBULA.
Mismo varietal, misma zona, mismo tipo de suelo, de clima...todo igual excepto la vinificación.
Uno (el Rebula) elaborado por métodos de vinificación tradicional.
Otro (el Lunar) elaborado de esta manera tan peculiar.
El resultado? Alucinante.

Uno, es la herencia que una uva generosa le deja a quien la aplastó.
El otro, la herencia de una uva generosa.



2 comentarios:

  1. Intersante reflexión e interesante vino que haré lo posible por probar, aunque todabia no se como hacerme de una botella...

    saludos,

    Ramón

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    1. Hola Ramón,

      Gracias por tu comentario.

      Seguro que podemos arreglarlo para que puedas probar ese vino cuando quieras ;-)

      Salut!
      Francesc

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